
Desarmar la palabra,
el enigma inmóvil
que se rebela ante lo infinito.
Desnudar los días,
para exorcisar a los ojos del pasado.
Huyo de la arquitecta del reiterado sueño,
con su ánfora desierta.
Entregada a la geometría que me bebe,
navego el templo de los símbolos
y en sus vastas cenizas, me reinvento.
Se recomienda reconstruirse de las cenizas y plantar en el desierto un millón de símbolos que te recuerden lo que sos más allá de la sonrisa a medio armar cuando los problemas se vuelven carne y pensamiento. Siempre hermosos tus poemass Anu!! =) Beso grande
ResponderEliminarTu voz es necesaria por ser la que nos falta. Besos Poeta.
ResponderEliminarGracias por poner el alma en todo lo que haces. Poesía eres tú!
ResponderEliminar