domingo, 20 de junio de 2010

Solsticio



Convergen lo sublime y tu mirada,

enredados en tu lengua,

con el afán de habitar

la muerte de la espera.


Soy la señal

envuelta en la fuente,

donde el verbo

no concibe el tiempo.


Y, etérico, el recuerdo

se enmudece

ante aquella suave voz de verano

resurgiendo en tus entrañas.


No callaré mi sangre,

el Sol está pulsando mi llama.

3 comentarios:

  1. y parece que por aquí también las cosas se renuevan... es que nosotros los seres humanos, va a veces no se si soy ser humano, pero en fin, nos estamos renovando constantemente, quieras o no...

    besos ana!
    gracias por pasar a saludar, nos vemos por ahiiiii.

    ResponderEliminar
  2. Y el espíritu hizo sombra, concibiendo del instinto, luz sin forma, vertical latido,
    que escala nuestra tiniebla.

    Besos Anita.

    ResponderEliminar